domingo, 9 de diciembre de 2012

AVIONES


                                    
    Uno llega a pensar o a al menos tener la sensación de que su vida, puede girar en torno al circulo en el q te relaciones. Si trabajas en una oficina cuyos compañeros solo dramatizan la situación actual, pues pensaras que realmente la vida es un drama, o si bien, se trata de personas cuya única ambición es si ganara o no su equipo ese fin de semana, pues quizás la vida la llegues a simplificar a un resultado.
   Pienso que hay un ingrediente, una variable, que puede hacer cambiar todo ese condicionamiento. Esa pequeña incógnita simplemente es necesario despejarla de la ecuación de la rutina y obtendrás como resultado tu propia persona.
  Si abrimos nuestra persona hacia el exterior podríamos, entonces, comenzar a sorprendernos de cuanto seriamos capaces de ir cambiando nuestros pasos, nuestros caminos, nuestras futuras anécdotas....
  La sociedad desarrollada en la q vivimos esta creada para no poder resolver dicha ecuación. Trabajos de horarios q completan los días, televisiones de contenidos publicitarios que llenan las noches, teléfonos de aplicaciones que rellenan los intermedios diurnos. Todo diseñado para vivir impermeables a las personas, impermeables a las historias.
   En Los espacios públicos, las gentes van siempre con prisas, y en los metros de paradas intermitentes, miran sus teléfonos o bien observan, como si fuese realmente interesante, las tarifas publicitadas, los planos de la ciudad ya conocidos, en definitiva, no miran a mis ojos.
  Sin embargo, hay una operación matemática que esta sociedad no ha sido capaz de resolver, un cabo suelto entre tanto egoísmo personal. Me refiero a los aviones.
  Es la jugada perfecta, oportunidades de solo ida. Conversaciones de Low Cost condicionadas por las distintas variables del destino. Al tomar asiento , todos se preparan para el despegue, para un viaje a cualquier lugar, pero nadie esta preparado para contar, para escuchar historias. Solo los valientes aprovechan esa oportunidad, solo aquellos matemáticos cansados de la ecuación de esta tan larga rutina.
 Cada momento en el cual cada uno se sienta perdido entre tantos hilos, entre tantos títeres, debería darse una oportunidad, pero ojo, la oportunidad es de solo ida.

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