Pienso que hay un ingrediente, una variable, que puede hacer
cambiar todo ese condicionamiento. Esa pequeña incógnita simplemente es necesario
despejarla de la ecuación de la rutina y obtendrás como resultado tu propia
persona.
Si abrimos nuestra persona hacia el exterior podríamos, entonces,
comenzar a sorprendernos de cuanto seriamos capaces de ir cambiando nuestros
pasos, nuestros caminos, nuestras futuras anécdotas....
La sociedad desarrollada en la q vivimos esta creada para no poder
resolver dicha ecuación. Trabajos de horarios q completan los días,
televisiones de contenidos publicitarios que llenan las noches, teléfonos de
aplicaciones que rellenan los intermedios diurnos. Todo diseñado para vivir
impermeables a las personas, impermeables a las historias.
En Los espacios públicos, las gentes van siempre con prisas, y
en los metros de paradas intermitentes, miran sus teléfonos o bien observan,
como si fuese realmente interesante, las tarifas publicitadas, los planos de la
ciudad ya conocidos, en definitiva, no miran a mis ojos.
Sin embargo, hay una operación matemática que esta sociedad no ha
sido capaz de resolver, un cabo suelto entre tanto egoísmo personal. Me refiero
a los aviones.
Es la jugada perfecta, oportunidades de solo ida. Conversaciones de
Low Cost condicionadas por las distintas variables del destino. Al tomar
asiento , todos se preparan para el despegue, para un viaje a cualquier lugar,
pero nadie esta preparado para contar, para escuchar historias. Solo los
valientes aprovechan esa oportunidad, solo aquellos matemáticos cansados de la ecuación
de esta tan larga rutina.
Cada
momento en el cual cada uno se sienta perdido entre tantos hilos, entre tantos títeres,
debería darse una oportunidad, pero ojo, la oportunidad es de solo ida.
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