Juraría
que se conocen hace 1 semana. Las pausas entre besos y beso desvelan la
inquietud de los labios de ella por memorizar el sabor de los de el. Con el
tiempo, suele suceder, que se van a acostumbrando al gusto dulce de los besos,
dulces en las bienvenidas, salados en sus despedidas.
Somos una compleja red de nervios
sensitivos, todos, compuesto de la misma cantidad de receptores. Ojeando libros
anatómicos, nuestros dedos tienen casi la misma red de sensores que los labios,
sin embargo, con las manos solo iniciamos un baile, con los labios?.... con
ellos se termina la función.
No
hay aroma de café, olor de bollería recién horneada, que de mejor despertar que
un beso en la mañana. Besos de madre, de padre, besos de ella... o ella con los
besos de el.
Labios
educados por los sentimientos y estos a su vez articulados por el deseo. No hay
clase magistral que enseñe a nadie como besar, es un sello personal e intransferible.
Ya
sabemos que las palabras se las lleva el viento, y los besos, sin embargo, se
quedan guardados con el tiempo. Por eso, recomiendo hablar menos y guardar así
mas besos.
A mi
lado, la misma pareja continua llenando sus recuerdos, los observo
disimuladamente, pienso, en el día en el que vuelva a abrir mi cajón.
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